El compresor es el componente más importante de cualquier sistema de refrigeración. Su función es recibir el vapor refrigerante a baja presión, comprimirlo (elevando su presión y temperatura), y trasladarlo por todo el circuito cerrado para que el ciclo de refrigeración se complete.
Conocer bien cómo funciona cada tipo de compresor es clave para elegir el equipo correcto según las necesidades de cada sistema. Aquí repasamos los tres tipos más comunes.
Compresores Reciprocantes (o de Pistón)
Funcionan mediante el movimiento de émbolos dentro de uno o varios cilindros, impulsados por un cigüeñal y biela.
Cómo funcionan: el gas entra por la válvula de admisión, el pistón sube y lo comprime, y luego se descarga por la válvula de descarga. Su capacidad depende directamente de la presión de trabajo.
Dónde se usan: plantas de refrigeración, plantas químicas, gasoductos, refinerías, y en procesos como la fabricación de envases de PET y vidrio.
Compresores Scroll (Espiral)
Utilizan dos espirales: una fija (junto a la puerta de descarga) y otra orbital que genera el movimiento de compresión. El desplazamiento relativo entre ambas espirales crea bolsas de gas que empujan el refrigerante hacia la salida.
Ventajas:
- Buen rendimiento
- Sin espacio muerto
- No requieren válvulas de admisión
- Alta confiabilidad
- Buena adaptabilidad radial y axial
Limitación: su presión de escape es baja, por lo que en aplicaciones de baja temperatura (relaciones de compresión altas) su eficiencia puede reducirse.
Compresores de Doble Tornillo
Formados por dos tornillos (macho y hembra) que giran en sentido contrario y requieren lubricación constante para evitar el desgaste. El tornillo macho, con sus lóbulos, desplaza al tornillo hembra.
Cómo funcionan: el refrigerante que viene del evaporador se aloja en los espacios entre los dientes del tornillo hembra y se comprime de forma continua conforme avanza hacia la salida. Es el tipo de compresor más usado en aplicaciones industriales de mayor capacidad (Bitzer, por ejemplo, es un fabricante líder en esta tecnología).
¿Qué considerar al elegir un compresor?
- Capacidad de refrigeración: debe cubrir la demanda real del sistema, según la temperatura de evaporación requerida.
- Condiciones de trabajo: temperatura de evaporación, condensación, líquido y gas de succión — todas afectan la potencia necesaria para comprimir el fluido.
- Tipo de refrigerante: cada compresor está diseñado para trabajar con fluidos específicos (R134a, R404A, R407A, R22, o refrigerantes naturales de menor impacto ambiental).
Conclusión
Todo el proceso de refrigeración nace en el compresor. Es el encargado de generar el frío al comprimir el gas y convertirlo en el «combustible» que hace funcionar al resto del sistema. Por eso, elegir el compresor correcto —y darle el mantenimiento adecuado— es la base de un sistema de refrigeración confiable.
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